Desde hace tiempo medito bastante entre la relación de diseño y cine, sobre la importancia que ha tenido y tiene el diseño aplicado a la cinematografía en ciertas películas. Cuando lo pienso, no puedo dejar de recordar el ejemplo del que voy a escribir.

Si hay una película de culto singular, esta es sin duda Dune, de Alejandro Jodorowsky. Singular porque esa película no existe, nunca fue rodada. Jodorowsky, ese mago de las mil caras (cineasta, escritor, guionista de comics, dramaturgo…) concibió una experiencia total cinematográfica que al final no se hizo realidad por falta de financiación (el presupuesto estimado era de 15 millones de dólares) y de confianza en un proyecto altamente arriesgado.

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Al final, otra irregular versión, producida por Dino De Laurentiis y firmada (es un decir, firmó al final con pseudónimo por descontento con el resultado final) por David Lynch, si que llegó a las salas de cine aunque fue un estrepitoso fracaso (8 horas de metraje original, reducidas a 5 por Lynch y estrenada con unos escuetos 145 minutos) cuyo resultado fue el enfado mayúsculo de Lynch y su promesa de no volver a trabajar para un estudio grande jamás.

Curiosamente, el año pasado se estrenaba una película documental sobre este fallido largometraje, recopilando testimonios de los implicados y dando una idea de lo que podría haber sido o bien una de las películas más importantes de la historia o uno de los mayores fracasos (la magia de no poder disfrutar el resultado es que nunca lo sabremos). Este documental ha recibido multitud de premios y halagos, no dejando de ser irónico como ha resultado ser tan valorado el “no-making-of” de una película que no existe.

dune-moebiusSi hablo de este proyecto en un blog donde se tratan temas de diseño y creatividad, es porque me parece un ejemplo paradigmático de película donde el diseño iba a tener un papel fundamental y primordial. Sin lugar a duda iba a ser un film con unas altísimas pretensiones artísticas. En donde la escenografía, el diseño de vestuario, el diseño de vehículos y naves, maquillaje y música tendrían un peso crucial. No hablamos de una película al uso. La finalidad de Jodorowsky con esta producción era producir un efecto similar en las mentes que el que producían las drogas lisérgicas tan en boga en esa época. Más que un film, pretendían hacer una experiencia reveladora. Teniendo la perspectiva cinematográfica deJodorowsky en mente (La Montaña Sagrada, El Topo, Fando y Lis…) no cabe la menor duda de que hubiera sido una experiencia al menos singular. Como ejemplo, hay que decir queJodorowsky ni siquiera leyó la novela original de Frank Herbert. Hubiera dirigido cualquier premisa que le hubieran puesto delante para poder hacer realmente lo que le diera la gana con ello.

Para ser conscientes del nivel de ambición de este proyecto, solo hay que enumerar la lista de talentos involucrados que Jodorowsky reclutó:

El tristemente fallecido dibujante de comics Jean Giraud (Moebius) que se encargó de dibujar la película completa plano por plano a modo de extenso storyboard de 300 páginas y del diseño de producción, siendo además el inicio de una fructífera carrera conjunta dando al mundo obras maestras del comic como El Incal. El diseño de naves y edificios a cargo del genial ilustrador y portadista Chris Foss. Los Efectos especiales serían obra de Dan O’Bannon (Alien, Star Wars…), tras la negativa de Douglas Trumbull, creador de los FX de2001: Una Odisea en el Espacio. H.R. Giger  (que pasará a la posteridad por ser el diseñador de Alien) fue reclutado para diseñar a los Harkonnen, la raza malvada de la historia deDune.  Para la música contaría nada más y nada menos que con Pink Floyd y el grupo de Rock progresivo Magma. Y sobre el elenco de actores elegido, pues dan sudores fríos solo de imaginarlo: Orson Welles como el malvado Conde Harkonnen, Mick Jagger, David Carradine y… Salvador Dalí como Emperador Espacial.

jodoyseydouxconcriaturaLa idea de Jodorowsky era hacer con todos estos elementos una película subversiva, soñadora, alucinada, una nueva conciencia de cine. Muchos de los planteamientos que querían llevar a la pantalla parecían técnicamente inalcanzables, pero parece ser, que por los que han podido estudiar el proyecto, era realizable, ajustado en presupuesto y hubiera sido a todas luces una revolución formal y conceptual del séptimo arte. Al final, algo tan terrenal como el dinero, que es el motor que mueve Hollywood truncó este proyecto. Jodorowsky no era visto con confianza por los ejecutivos de los estudios, no confiaban en él ni en su visión. Eso, me temo, no ha cambiado mucho, si uno ve el panorama de películas de alto presupuesto. La falta de visión, creatividad e ideas por parte de estudios y ejecutivos que tan perjudicial es para el cine.

En perspectiva, no fue un proyecto esteril. Nos queda como legado los alucinantes diseños de Moebius, Chriss Foss y Giger. Ellos se volverían a reunir para con su talento dar vida a una película tan icónica como fue Alien, El Octavo Pasajero. Además del inicio de fructífera colaboración entre Jodorowsky y Moebius en el mundo del comic.

Nos queda la duda de que hubiera supuesto Dune en la historia del cine. Lo más cerca que tenemos de alguien que haya visto la película, es el testimonio de Nicolas Winding Refn (director de Drive o Solo Dios Perdona), que tuvo el privilegio de que Jodorowsky le enseñara el libro de storyboard y le narrara la película completa, secuencia por secuencia. Dejo su testimonio como cierre de este artículo.

“Y tengo que decir: la película era espectacular. ¿Qué hubiera pasado si el primer film de esa naturaleza hubiera sido Dune y no Star Wars? Hubiera cambiado toda la estructura de los blockbusters de gran presupuesto. Estaba construido para ser el mayor logro en ciencia ficción y, finalmente, se evaporó en un millón de pequeñas partes de espacio negro”.

Publicado originalmente el 10 de marzo de 2015 en El Creadero

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Author Cocotte Minute

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